martes, 4 de febrero de 2014

Poemas eróticos II



La más bella diosa del entarimado

Vi tu pelo, borde de olas doradas
tu cuerpo, de gacela engalanada
tus senos, lunas mellizas nacaradas.
Eras flujo de pasión contenida,
sueño eterno, inalcanzable, dulce.
Tus labios desflorados, tiernos cerezos,
sonreían, se burlaban, me llamaban.
Entré en tu corazón con la ley de Dios,
salí de tu cuerpo tentado por el mal.
Redimido por la confesión, acepté
hacerme esclavo de tu vulva suave,
de tus colinas carmesí y tus valles.
Vivo enseñoreado, te poseo,
te pertenezco, camina a mi lado,
duérmete conmigo, contigo, sin mí
seamos dos, un cuadrúpedo defectuoso,
enredo de carne, ovillos de almas,
fluidos desgañitados, gritos derramados.
Tus grandes dotes sobre el escenario,
lenguas salivosas deseándote allí,
y yo, el único, gozándote aquí.

JCEH


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