lunes, 9 de junio de 2014

Relaciones peligrosas

Había una vez un lápiz que decidió ser un lápiz perfecto. Para lograr su objetivo se miraba en un espejo para cerciorarse de que estaba bien afeitado y cada vez que escribía algo le preguntaba a su dueña si lo había hecho bien. Cuando veía que las letras, dibujos o garabatos estaban borrosos o muy gruesos, se sacaba mucha punta para que su trabajo fuera fino en los dos sentidos: de calidad y menudo. En su esmero cotidiano encontraba satisfacción pero un día le asaltó la duda y creyó que el progreso que él veía era producto de su ego. Decidió relacionarse con la goma que era un poco vaga y distraída. Ésta, al descubrir los ideales de su amigo decidió esmerarse más en su trabajo y convertirse en su más fiel colaboradora, sin embargo, un día el destino los alcanzó y se quedaron uno sin punta y la otra sin amigo. ¿Cuál sería la moraleja? - se preguntaba la goma, pensando que habría pasado lo mismo si se hubieran hecho amigos el lapicero y el sacapuntas.

Juan Cristóbal Espinosa Hudtler



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