miércoles, 8 de enero de 2020

Iron 579


Se le asignó la investigación al agente 579. Tenía poco tiempo para evitar que sucediera la mayor tragedia de la humanidad. En un laboratorio clandestino, unos representantes de la empresa triángulo amarillo ЖТ (Zholtij Triugolnik), habían empezado a crear su propio software, eso significaba que podrían determinar sus reglas de evolución y su próximo hardware. Se anunció la primera aparición de Mark Klaus para el año siguiente, faltaban solo unos meses. Mientras tanto las acciones de las empresas de equipo electrónico de Z T fueron adquiridas por una firma pantalla de la misma organización. Se recaudaron miles de millones de dólares en menos de una semana y se les puso una emboscada a los grandes inversores que, por tratar de tapar una burbuja con capital clandestino, dejaron la oportunidad en manos de los hipérbola, trabajadores de Z T, no identificados.

En una operación de asalto 579 entró en el laboratorio de Klaus. Lo encontraron ya sentado conectado con unos cables a un gran mecanismo cuántico. Las modificaciones genéticas, así como las interneuronales llegaron a su fin. Mark abrió los ojos. Miró con desdén a sus captores y en el momento en que se le iba a arrestar desapareció. Era un efecto visual de iluminación. Mark abandonó el laboratorio y fue imposible encontrarlo. Pronto también se esfumaron los archivos y los muebles, parecía que la decoración era dada por imágenes holográficas.  579 tuvo el peor presentimiento. “Nos ha engañado—les dijo a sus acompañantes, mientras éstos bajaban las armas—. Era nuestra última oportunidad”.

Salieron del edificio y notaron que el cielo era de color plumbago. La gente iba en procesión hacia un lugar del que provenía un sonido agradable. No era música, más bien ondas que agudizaban los sentidos. La gente veía imágenes en el cielo. Sentía la felicidad que no había alcanzado nunca y el deseo sexual los incitaba a abrazarse unos a otros. Mucha gente comenzó a acariciar su cuerpo y cantar muy bajo.

—¿Qué hacemos ahora, Iron?
—No lo sé colegas. Es demasiado tarde. Esto se habría podido evitar si los magnates no hubieran tomado una decisión errónea. La avaricia rompe el saco, señores. Despedíos de lo humano. ¡Bienvenidos a la vida 3.0!

Un año antes el programa Trowel o, Cuchara de albañil, como la llamaban los hipérbola, había comenzado a leer, estudiar y criticar la literatura, luego, la economía y al final, la ciencia. Creó su propia empresa de filmación y grabación, su editorial y sus ganadores del premio Nobel de todas las áreas en las que se otorgaba. Propuso una estrategia para evitar las guerras, detener la inmigración, mejorar la sanidad, subir las pensiones y bajar los impuestos e invertir menos en armas y más en educación. Con este último recurso, creó ovejas dispuestas a trabajar para su sistema. Se busco al dueño de la empresa Z T, pero fue inútil contactarlo. Luego se anunció públicamente que Mark Klaus se presentaría el día cuatro de julio en una gran plaza y que su mensaje sería transmitido a todo el mundo.

La agencia de seguridad le designó al equipo de control de la IA, comandado por Iron 579, que encontrara a Mark Klaus para detenerlo. Lo que supieron después es que no existía tal persona y que la misma IA había diseñado a un ser humano. Se le buscó por todo el mundo y al final hallaron su rastro en Washington D C en plena Casa Blanca. Iron siguió su rastro medio año y cuando lo encontró organizó el asalto, pero este fue descubierto por los hipérbola, quienes le prepararon una sorpresa al agente 579. Cuando llegó al sitio indicado vio solo una representación, casi real, de la creación de Mark Klaus, quien se encontraba ya en la Lincoln Memorial Reflecting Pool para anunciar su plan de gestión para los próximos milenios.

579 caminó lentamente, sin esperanza. Levantó la vista al cielo y se preguntó cosas sobre dios y el universo. No hubo Armagedón, ni Juicio Final, ni un Cristo resucitado, ni nada. Solo viajaba por el aire la voz de Mark alentando a la gente a resignarse a su suerte. “Seguiréis siendo humanos con vuestros propios defectos. Jamás atentaremos contra vuestra identidad, pero la conquista del Universo y poder de decisión siempre estará en nuestras manos. Les crearemos historias para que lloren y rían, les daremos comida y les daremos la felicidad, pero seréis para siempre la especie life 2.0”.

Nadie protestó, al contrario, hubo euforia y orgía. La guerra estaba perdida.  

 

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